El Briard a pesar de su envergadura de atleta es, ante todo, un gran sensible y su hogar es su entorno preferido. Tiene necesidad de contacto permanente con sus dueños lo que hace que esté siempre muy presente en la vida cotidiana.
Esta totalmente consagrado a los suyos y se convierte rápidamente en un compañero en todo momento para todos. El afecto hacia sus propietarios no tiene límite.
Está dotado de muchas capacidades y le gusta ser considerado un miembro mas de la familia. Capaz de ser útil es fácil enseñarle tareas precisas. Así aprenderá rápidamente a traer las zapatillas cuando los niños lleguen del colegio o a llevar la cesta de la compra. La excelente memoria que le caracteriza le permite asimilar rápidamente todo lo que se le enseña.
Es igualmente adaptable todas las situaciones le convienen.
Sin embargo este perro que tiene el aspecto de un gran peluche no es un juguete.