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¿QUÉ MACHO ELEGIR?

 

A la hora de tener una camada con nuestra hembra se nos plantea el dilema de elegir un macho y normalmente, además, el problema de encontrarlo primero.

 Generalmente queremos un macho que viva cerca de nosotros, que sea de un particular y que las condiciones de la monta sean, si es posible, que el dueño del macho se quede con un cachorro.

Lo ideal para hacer que nuestra perra críe es tenerlo planificado con el suficiente tiempo, tiempo que nos haya permitido buscar machos, examinar los datos que tengamos de ellos y establecer el contacto con el propietario y las condiciones de la monta.

Para buscar el macho podemos recurrir a los criadores, pedirles información de los perros que han vendido en la zona en la que vivimos.

También podemos recurrir a buscar en los Catálogos de las Exposiciones Caninas, incluso en los perros que se presentaron como cachorros, pues quizá hoy sean adultos. Muchos particulares se acercan con su perro a las Exposiciones de su zona y los presentan muy ocasionalmente.

Otra alternativa es dirigirnos al Club de Raza y pedir las referencias del Catálogo de la Exposición Monográfica y los posibles perros Seleccionados que tengamos disponibles.

La primera recomendación que hacemos para elegir el macho es que, antes de mirar nada más, examinemos el carácter.

Mejor que mejor si es un perro de familia, con niños, amigos de los niños, salidas, entradas… un perro equilibrado.

Si dejamos la elección para última hora y lo hacemos deprisa y corriendo, puede que el perro no tenga un carácter ideal, que desde luego no nos va a manifestar ante una hembra en celo. Tiene que ser un macho extra-huraño para que no le gustemos con nuestra hembra, su novia, al lado.

Después de conocer al perro en su ambiente, investigamos sus orígenes, su salud, displasia…

 

En principio no pasa nada si los novios tienen parientes comunes, pero lo mejor es buscar un macho de otros linajes.

 

El tener los mismos antepasados, es decir la consanguinidad, nos puede llevar a fijar características deseables, aunque también puede sacar defectos ocultos. Pero para que una consanguinidad llegue a un punto de homocigosis, es decir, para que los perros tengan una base genética idéntica han de trabajarse muchas generaciones. En ese punto llegaremos a una situación en la que ninguno de los reproductores aportaría nada nuevo y posiblemente habrían aparecido tantos defectos como virtudes.

Pero ocasionalmente no pasa nada si los perros son correctos. Sería un error gravísimo criar consanguíneamente con perros con defectos visibles.

 

Si queremos asegurarnos que la camada sea lo mejor posible podemos buscar un macho que ya haya criado y que se conozca que transmite bien. Esto es difícil en esta raza en España pues pocos son los sementales que crían con la frecuencia suficiente como para ver los resultados de sus apareamientos con distintas hembras de distintos linajes.

Al final de este artículo encontraremos los esquemas para la interpretación de las letras y números que podemos encontrar en los pedigríes de algunos perros.

 

Otro punto ¿Sabemos si nuestra perra está Libre de Displasia?

Si la monta la hemos planeado con tiempo, lo mejor sería radiografiar a la hembra, el Club del Pastor de Brie tiene una lista de Veterinarios  autorizados para efectuarlas, lo que nos daría el Certificado Oficial del Club.

Si la radiografía de la hembra nos dice que tiene displasia lo más sensato es no hacerla criar.

La displasia de cadera es una enfermedad poligénica, multifactorial y hereditaria.

 

En cualquier caso buscamos un macho que esté libre o que por lo menos varias generaciones de antepasados lo estén.

 

Tenemos que pensar que una camada de Pastores de Brie nos va a dejar, como mínimo, ocho cachorros, a los que tenemos que buscar nuevos propietarios, por lo que es responsabilidad nuestra que estos cachorros tengan una vida lo más sana posible y ocasionen los mínimos problemas de salud a sus nuevos propietarios.

Esto no es difícil, en España, la mayor parte de los perros que tenemos tienen un linaje muy cercano de perros franceses, seleccionados en el país vecino y con una larga lista de antepasados con el certificado de exentos de displasia.

 

La displasia se erradica con una correcta selección y asegurarnos de su ausencia evita muy dolorosos procesos en la vida del perro e innumerables molestias y gastos en los propietarios.

 

Ya hemos visto al perro, su carácter, el pedigrí, la salud… nos gusta el perro para nuestra perra…  ¿hablamos de la condiciones de la monta?

Las condiciones del cruce de los perros  se estipulan entre los propietarios con total libertad, es un trato.

Se puede negociar el semental por un precio, se puede estipular cuando y cómo se cobra, se puede entregar un cachorro de la camada…

Existe un Reglamento Internacional de Crianza que estipula derechos, obligaciones, responsabilidades etc. Al cual también nos podemos acoger o  nos puede servir de guía u orientar sobre las condiciones normales de una monta.

Normalmente se suelen hacer dos montas, los días 11 y 13 a contar desde el comienzo del celo.

Para una camada “casera” este método tradicional suele ser suficiente.

A partir de ahí vienen los cuidados en la gestación, la alimentación más rica en proteínas, vitaminas, desparasitados intestinales de la hembra, ejercicio adecuado… y la alegría de los cachorritos (tras las angustiosas horas del parto). Ahí continuamos con los cuidados a la mamá, desparasitados a todos, mamá y cachorritos, más o menos al mes, si todo va bien comienzo del destete, vacunas, microchips, papeleos de pedigríes… Sobre todo esto, para cualquier duda, contacten con nosotros, les responderemos gustosamente.